Tizayuca, Hidalgo.— La tarde de este martes 7 de abril, una patrulla de la Policía Municipal de Tizayuca protagonizó un nuevo accidente sobre la avenida Juárez Sur, a la altura de una sucursal de Santander, en un hecho que vuelve a poner en entredicho la responsabilidad y profesionalismo de los cuerpos de seguridad locales.
De acuerdo con testigos, la unidad tipo pick up Ford Ranger, presuntamente conducida por una elemento femenina, se impactó sin motivo aparente contra el camellón, la guarnición de concreto y una valla metálica. Lo más grave, señalan, es que la oficial aparentemente iba utilizando el teléfono celular al momento del choque, una conducta que no solo es imprudente, sino inaceptable tratándose de personal encargado de la seguridad pública.
Aunado a ello, la patrulla no se encontraba en atención de ninguna emergencia, ya que no portaba códigos sonoros ni luminosos, lo que descarta cualquier justificación operativa para la maniobra errática que terminó en el percance.
Este incidente no es un hecho aislado. Apenas un día antes, otra patrulla municipal estuvo involucrada en un accidente derivado, presuntamente, del exceso de velocidad, dejando como saldo dos personas lesionadas. La repetición de estos hechos en tan corto tiempo evidencia una preocupante falta de control, supervisión y disciplina dentro de la corporación.
La ciudadanía no solo enfrenta los riesgos de la inseguridad, sino ahora también el peligro que representan quienes deberían protegerla. La ausencia de protocolos claros, la permisividad ante conductas irresponsables y la falta de sanciones visibles refuerzan la percepción de una policía rebasada y sin control.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido una postura firme sobre estos hechos ni han informado sobre posibles sanciones, lo que incrementa la indignación social y deja en el aire una pregunta urgente: ¿quién vigila a quienes deben velar por la seguridad de todos?
